lunes, 16 de septiembre de 2013

Pesadillas



Vaya pesadilla que tuve esta noche. Creo que si se la contara a James Wan  la convertiría en una gran peli de terror. ¿Cómo puede ser la mente tan malévola como para crear esas sensaciones y hacerlas tan reales?
Supongo que será el calor o, tal vez, ande sensible con vete a saber qué y eso afecte a mi subconsciente, no lo sé. Pero últimamente tengo tantas pesadillas que ya no es normal.
Espero, al menos, que sólo sean sueños y que el sueño no sea esto; porque si no estaría realmente jodido.

viernes, 23 de agosto de 2013

Pureta

Hace unos meses me llegó un correo muy divertido para saber si te quedaba poco para ser un cuarentón con frases como estas:
Nadie sabe quien es Espinete.
No puedes salir dos días con sus noches seguidos.
Prefieres pasar la noche del sábado viendo una buena peli en casa.
El fin de semana a partir de la una de la madrugada te entra un sueño que no te aguantas.
La música actual te parece basura. …
Ahora tendré que agregar: "Si hablas de la mili te miran raro".
Y es que hay veces en que uno se cree que los demás le ven por fuera tal y como creemos que somos en la imagen mental que tenemos de nosotros mismos. Pero el otro día me sentí totalmente descolocado cuando teniendo una conversación con unos jóvenes, vino a colación una aventura que me sucedió cuando realizaba el servicio militar. Se quedaron perplejos mirándose unos a otros cuando dije la palabra "mili".
A mi mente vino ese correo, viendo la cara que pusieron cuando toqué el tema. No obstante quisiera deciros una cosa antes de finalizar. Me dio igual que estos chavales me vieran como un pureta. Porque en la mili igual no aprendí mucho. Pero eso sí, ¡¡¡me lo pasé genial!!!



Un servidor sacando brillo a sus botas.

domingo, 7 de julio de 2013

Sueña

Sueña. Pero sueña a lo grande, luchando siempre por cumplir tus sueños.
Tan sólo has de tener  presente:
El vago se detiene ante la primera piedra, pues no tendrá ganas de pensar cómo evitarla.
El necio se detiene ante la primera piedra, pues no sabrá cómo evitarla.
El racional, se detendrá ante la primera piedra, pues perderá su tiempo pensando cómo evitarla mejor.
El impulsivo, se detendrá ante la primera piedra, pues no pensará cómo evitarla: se chocará o se irá, sólo el impulso lo decidirá.

Pero si sueñas con el alma, razonas tus caminos, eres fuerte para retirar las piedras y no desfallecer en el intento, ni rendirte ante los imprevistos, pero tampoco renuncias a los impulsos que dicte tu corazón. Entonces sí alcanzarás las metas que te pongas al inicio del camino.

viernes, 17 de mayo de 2013

Mundo redondo

He tardado mucho tiempo en darme cuenta que el mundo es redondo,y que por supuesto llueve todos los días en algún lugar de él. Pero ahora que tengo esa certeza, veo las cosas con más objetividad y perspectiva.
Me gusta sentir que no soy necesario aquí, que mañana puedo marchar a otro lugar con tranquilidad.
No hay que buscar cuadraturas a los círculos. Durante tiempo he buscado esquinas donde no las había, y perdí mi tiempo buscando utopías.
Si me pongo a recordar todas las cosas que he hecho, recordaría todas las veces que he estado equivocado, que son bastantes, y que son la causa de que me sienta atado a estar siempre en el mismo lugar y al mismo nivel.
Sólo si la mente vive en un mundo redondo, sin esquinas, sin ataduras, será uno capaz de  no vivir en hoy, sino en mañana. Porque si vivimos en mañana,  no sabremos en que parte del mundo estaremos, ni cuan lejos seremos capaces de ver.

jueves, 2 de mayo de 2013

La despedida

Estas son las últimas fotos del "Príncipe de Asturias" junto a su relevo, el "Juan Carlos I", que como se aprecia, es mayor que él.
Las fotos fueron tomadas en demanda de las aguas gallegas en donde quedará amarrado dando fin a su vida operativa:








jueves, 24 de enero de 2013

La última singladura



Hoy fué una mañana fría de invierno. Ya tenemos casi todo listo para marchar de aquí. Quedan sólo las cosas de última hora con las que estamos trabajando en nuestro día a día. El portaaviones "Príncipe de Asturias" hará su última singladura hacia su puerto de amarre final.
Yo soy de los que opinan que los barcos tienen alma y memoria. Y por aquí han pasado miles de personas que han sido su dotación y que le han dedicado su tiempo y mucho cariño para mantener este mastodonte a flote y con todos sus sistemas funcionando como la maquinaria de un reloj.
Y creo que no se va con una merecida jubilación, ya que podría dar mucho más de sí.  Pero los recortes presupuestarios de la crisis y  el nuevo buque "Juan Carlos I" le han dado la estocada final.
Ahora su futuro es incierto. Podría acabar en otro país sirviendo a otra bandera o podría ser condenado a muerte, descuartizado a manos de los chatarreros con sus sopletes ávidos de metal.
A mi me encantaría que acabara como museo flotante en alguna importante ciudad de España, con aviones y helicópteros de otras épocas sobre su cubierta de vuelo y su gran hangar, al estilo del USS "Intrepid" en Manhattan NY  el cual tuve la suerte de poder visitar. Pero eso es harina de otro costal, y alguien que no soy yo lo tendrá que decidir.

viernes, 18 de enero de 2013

Madera y agua

Hay gente que es como la madera, tan arraigada a la tierra como un árbol que penetra hasta lo profundo con sus raíces. Poco adaptada a los cambios que se producen a lo largo de la vida.

Dicha gente se caracteriza por ser inmovilista y por no cambiar ni un ápice su manera de vivir desde la niñez a la vejez.
Y hay gente que es como el agua. El agua a simple vista  puede parecer más débil que la madera, pero nos podemos llevar a engaño.
 Porque el agua puede abrirse camino incluso a través de la piedra. Y si se ve atrapada, siempre busca un nuevo camino.
La gente que es agua siempre encuentra un nuevo camino en las dificultades, viven aquí o allá adaptando nuevos estilos de vida en nuevos lugares sin apenas dificultad.
Es por esto que el agua con más agua sigue siendo agua.  Pero esto no ocurre con la madera, ya que la hay de muchos tipos. Hay maderas nobles, buenas y duraderas y  hay maderas de baja calidad. Por tanto si se juntan dos maderas, deben de ser del mismo tipo.
Cuando se juntan agua y madera, ésta aunque muy robusta y sólida estará impregnada de agua por todos lados, así que sólo es cuestión de tiempo y de la calidad de la madera, que el agua la destruya.
La madera puede perdurar en el agua mediante tratamientos continuados, pero como la madera sea mala, sucumbirá rápida e irremediablemente a la acción del agua.


Dedicado a vosotros dos.







lunes, 31 de diciembre de 2012

Magia

Ayer, cuando todo acabó, fui a tu casa. Reconozco que me costó mucho entrar por la puerta y no verte. Los recuerdos se me agolpaban en la cabeza queriendo salir por todos los rincones de la casa.
Me encerré en tu habitación cuando nadie me veía y me quedé en silencio, llorando.
Contemplando todos tus juguetes, tebeos, libros de dinosaurios....
Tu cama estaba tal y como la dejaste. Y tus libros del cole abiertos y los bolis sobre la mesa daban a entender que cuando te encontraste mal estabas haciendo los deberes.
Me fijé en un muñequito que estaba en lo alto de una estantería. Lo recordé inmediatamente. Con él te hice trucos de magia con los que te partías de risa. Año tras año te hacía siempre el mismo truco y nunca me pillabas.

Llegaste a decirle a tu madre que el Tito Miguel era mago de verdad.
Pero hoy el tito Miguel se despide para siempre de ti. Aunque esta vez sin trucos de magia. Porque para mi la magia más grande ha sido que vinieras a este mundo y haberte conocido. Y la mayor tristeza es que la magia no pudiera hacer que apareciera un donante a tiempo.
Quiero que sepas que has sido para todos un ejemplo de lucha y entereza. Incluso cuando nos veías a todos preocupados, tú siempre sonreías.
Te vas con el amor de todos los que te queríamos.
Que injusto es este mundo. Y qué difícil se hace el pasar por esto a los que quedamos aquí.
Un beso muy grande Moisés. Nunca te olvidaré.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Amigo invisible

Hay momentos en la vida en los que hay que tomar decisiones drásticas. Decir "voy a hacer esto", sin medias tintas, sin medias verdades. Sin dar un paso más en falso, andando con la certeza de estar en la senda correcta. Un momento en el que no vale el "mañana lo pensaré mejor", ni "a ver que opinan los demás". Es ahora o no será nunca. No vale el arrepentimiento posterior, no vale el pensar en oportunidades perdidas. Hay momentos en el que las decisiones tomadas  marcan para siempre. Son un antes y un después en la vida de las personas. Decisiones motivadas por decisión propia o por la fuerza de las circunstancias, y sopesadas durante un tiempo que, finalmente, acaban definiendo nuestra propia historia en este mundo.

Yo tomé una vez una decisión muy importante, sabiendo que correcto o no, no habría vuelta atrás. Sin sentimentalismos, sin miradas al pasado.  Recuerdo el lugar y la hora a la que decidí mi futuro y la frase que dije: - "Lo que tenga que venir, vendrá. Lo perdido no se recuperará".  Agarré un petate cargado de sueños y me subí a un tren en la estación de La Coruña con rumbo a Cádiz mientras en el andén me despedía mi familia. Me fui a vivir a otro lugar buscando futuro y prosperidad, con lo puesto y sabiendo que aparte de mi familia, en aquel andén dejaba muchas cosas más.
Y ahora que lo pienso, pasados ya más de 14 años de aquello que os cuento, creo que ha valido la pena desde la perspectiva de mi trayectoria profesional, pero he de decir que no es oro todo lo que reluce, y que echo mucho de menos a los amigos de siempre. Porque las redes sociales han ayudado mucho a sentir cercanía en la distancia, pero nada como un chocolate caliente con este frío que hace en un bar con un amigo, charlando de nuestros problemas del día a día, nuestras esperanzas, nuestros sueños, mirándonos a la cara y transmitiendo complicidad, sonrisas y cercanía, cosas que a fin de cuentas, la red no puede transmitir.
Y lo comprendo todo. Que el tiempo y la distancia me van transformando poco a poco en un amigo invisible, que todos saben que está ahí, al otro lado del teléfono o del monitor del ordenador, pero que no puede estar cuando necesitas cercanía, compañía, conversación o simplemente un golpe de ánimo en la espalda.
Y lo siento mucho. Por no poder estar ahí cuando me decís que os gustaría que estuviera.  
Pero dejadme deciros que todos los días vuestro amigo invisible os echa de menos.
De verdad.
 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Fin del milenio

La vida puede ser muy puta, ni cara ni barata, simplemente puta. Poniéndote zancadillas en tu paseo diario, escondiéndose tras las puertas para apuñalarte por la espalda. Quitándote lo mucho o poco que tengas para dejarte con mucho menos de lo que jamás pensaste que podrías no tener. Desnudo ante una vida que se planta frente a ti, armada y presta a combatir. La vida, puta y mercenaria, no es más que eso: un soldado dispuesto a arremeter contra su enemigo hasta conducirlo a la muerte.

Y solo existen dos opciones para enfrentarse a ella: dejarse llevar por el dolor y la pena o enfrentarte a ella con la sonrisa del que se sabe vencedor; del que busca nuevos sueños a pesar de las dificultades; del que convierte la utopía en la sonrisa, la pesadilla en la alegría; el miedo en fuerza.

Puedes  dejarte ir por el pesimismo, o puedes alzar la cabeza y reír hasta llorar. Yo, quizá, sea más de lo segundo que de lo primero. Prefiero levantarme por las mañanas sabiendo que la sonrisa no huirá de mi boca, buscando en los rostros ajenos un resquicio en el que poder abrir una grieta de risa. Ahora más que nunca. Ahora que la crisis nos acucia. Ahora que nos sentimos desengañados. Ahora que, 12 años después, el fin del milenio llega con toda su fuerza destructora. Se acaba un ciclo, un ciclo en el que hemos vivido creyéndonos ricos y libres, creyendo vivir en paz porque la guerra no llamaba a nuestra puerta ni convivía en casa del vecino.
Un fin de ciclo que se carga de tristeza y desazón. Un fin de ciclo que nos obliga a levantar el rostro, pintar de esperanza nuestros ojos, y salir a la calle con una sonrisa que diga: no soy rico, no soy libre, no estoy en paz: pero no os daré la satisfacción de verme vencido. Moriré, pero moriré como siempre viví: feliz siendo yo.