Sorprendente, elocuente y conmovedor discurso de Mike Prysner indicando quiénes son el enemigo verdadero de su país, Estados Unidos y esto también sirve para todos. Escuchad y leed atentamente los subtítulos en español.
“Nuestro verdadero enemigo no son los que viven en una tierra lejana, cuyos nombres o políticas no entendemos; El verdadero enemigo es un sistema que hace la guerra cuando es rentable, los directores generales que nos despiden de nuestros puestos de trabajo cuando es rentable, las Compañías de Seguros que nos niegan la atención sanitaria cuando ya no es rentable, los bancos que se llevan nuestras casas cuando ya no somos rentables. Nuestros enemigos no están a varios cientos de miles de kilómetros de distancia de nosotros. Ellos están aquí frente a nosotros”
- Mike Prysner, Veterano de guerra.
lunes, 28 de febrero de 2011
sábado, 26 de febrero de 2011
It´s time to change
Esta canción está dedicada a toda la gente que cree que algo puede cambiar con las revueltas del mundo árabe, esperemos que a mejor:
jueves, 24 de febrero de 2011
Chocolate CRUNCH
Estaba mirando en la televisión las revueltas del norte de África y su propagación en Bahrein y El Yemen y no pude dejar de pensar en la anécdota que me sucedió cuando en el año 2003 estaba en el Sultanato de Omán y entre un grupo de chalados, decidimos intentar cruzar la frontera de Omán con El Yemen. El Yemen es un país bastante cerrado al mundo en la actualidad y es donde se sospecha que entrenan muchos terroristas de Al quaeda. Para realizar la aventura alquilamos un 4X4 grande en la ciudad omaní de Salalah, y con ese pedazo de coche comenzamos a subir por las montañas hasta el paso fronterizo. La ascensión tenía muchas curvas y no había nada aparte de agrestes montañas y camellos sueltos. El caso es que la frontera apareció de golpe al salir de una curva y los guardias, acostumbrados a que pasasen pastores y camiones con ganado, se alertaron al ver que se acercaban occidentales. Se notaba que estaban nerviosos y nos daban el alto apuntándonos con rifles Kalashnikov. El problema era entenderse con ellos, pero pronto les cambió la cara cuando les regalamos unas tabletas de chocolate CRUNCH. Estaban tan contentos que hasta nos invitaron a tomar con ellos leche de camella caliente. En un ratito nos marchamos de allí no fuera a ser que cambiaran de actitud por algún motivo. Siempre que vayas a algún país en el que no estén acostumbrados a ver extranjeros, es bueno llevar encima algo de chocolate para endulzarles la vida...
Un servidor cerca de la frontera con El Yemen
Un servidor cerca de la frontera con El Yemen
lunes, 21 de febrero de 2011
Acosado
Estoy siendo acosado, y no es la primera vez. Esto no tiene razón de ser. Empiezo a pensar que un ser supremo quiere vengarse de mí por algo que hice en otra vida o en esta. No sé qué, pero hay tantas cosas que he hecho sin saber que las hacía que una más ya no me extraña nada. Lo que no comprendo es el porqué de esta nueva forma de acoso, os prometo que es la primera vez que me pasa, y espero que la última. Vamos, creo que es acoso. Sí, sí, es acoso, porque si todos los días recibes un mensaje o una llamada al teléfono fijo de casa, el concepto "error" se mitiga. Vamos, creo. Aunque esta vez el acoso es mucho más complejo, más profundo, más raro, si hubiese algo más raro que acosarme a mí, claro. Pero sí, esto es más raro.Y a mí me da miedo acabar como José Luis López Vazquez. Sólo me queda decir a los señores de Telefónica, Vodafone y Orange, que gracias por su interés en darme un nuevo teléfono a cambio de estar un tiempecito en su compañía, pero es que estoy muy contento con el mío, no necesito cambiarlo, cuando rompa lo haré, y POR FAVOR, ¡DÉJENME ECHAR LA SIESTA EN PAZ!
jueves, 3 de febrero de 2011
Cuestión de memoria
Hablando de esto de la memoria con un amigo, éste se quedó sorprendido cuando le dije que yo recordaba el día en que cumplí un año. Y como es natural, a todo el que se lo he dicho, se le ha puesto cara de que le tomaba el pelo, y las respuestas siempre han girado en torno a que eso es imposible. Pues yo sigo manteniendo hoy en día que me acuerdo de ese día. Pero no me acuerdo de todo, por supuesto, tan sólo recuerdo tres flashes.
Recuerdo estar arrancando con los dedos los trozos del sillón de la sala mientras mi hermano Rober me intenta parar y se desespera conmigo. También recuerdo que mi prima Miriam ponía un mantel en la mesa de la sala y yo se lo quitaba, ella lo volvía a poner y yo se lo volvía a quitar, así que ella también se desesperaba conmigo. Y mi último recuerdo es mi padre diciéndome que mire y cuando miro me da un fogonazo con un flash que me deja lelo. Y ese es el detonante que hace que recuerde el día de mi primer cumpleaños. El flash de mano en alto (era el año 74) que me deslumbraba y me dejaba sorprendido.
Casualmente, hace unos años, rebuscando en los cajones de casa de mis padres, encontré unas fotos y en dos de ellas aparecen escenas que os he contado con un inusual brillo de un potente flash. Por tanto, sabía que mi recuerdo era real.
Ahora que mi niño va a cumplir un año, me gustaría intentar que le quede alguna escena de ese día, y estoy barajando algunas ideas. Pero a fin de cuentas no todos somos iguales, y tan sólo es cuestión de memoria.


Recuerdo estar arrancando con los dedos los trozos del sillón de la sala mientras mi hermano Rober me intenta parar y se desespera conmigo. También recuerdo que mi prima Miriam ponía un mantel en la mesa de la sala y yo se lo quitaba, ella lo volvía a poner y yo se lo volvía a quitar, así que ella también se desesperaba conmigo. Y mi último recuerdo es mi padre diciéndome que mire y cuando miro me da un fogonazo con un flash que me deja lelo. Y ese es el detonante que hace que recuerde el día de mi primer cumpleaños. El flash de mano en alto (era el año 74) que me deslumbraba y me dejaba sorprendido.
Casualmente, hace unos años, rebuscando en los cajones de casa de mis padres, encontré unas fotos y en dos de ellas aparecen escenas que os he contado con un inusual brillo de un potente flash. Por tanto, sabía que mi recuerdo era real.
Ahora que mi niño va a cumplir un año, me gustaría intentar que le quede alguna escena de ese día, y estoy barajando algunas ideas. Pero a fin de cuentas no todos somos iguales, y tan sólo es cuestión de memoria.


martes, 1 de febrero de 2011
El primer día de cole

¿sabéis? Hay gente que no recuerda su primer día de colegio. Sin embargo, mi primer día en los Salesianos lo recordaré siempre.
Era Septiembre de 1979 y tenía 5 años. Quizá por los nervios del momento, un bolígrafo rojo que apretaba fuertemente, se me destintó manchándome toda la mano y el jersey.
Al rato, aparecieron las señoritas Ana y Pacucha y comenzaron a pasar lista y a agruparnos. Me tocó en el grupo B.
En esto que las señoritas nos dicen que nos agarremos a la mano del compañero de delante y que no nos soltáramos bajo ningún concepto. La fila de casi 100 niños comenzó a moverse entre los aplausos de las mamás que se despedían orgullosas y emocionadas, menos la mia, que tenía un cabreo tremendo de verme hecho una piltrafa con ese manchurrón rojo de tinta que parecía que me había salido un alien por la barriga.
En menos de dos minutos ya me había soltado de mis compañeros y vagaba solo y perdido por los inmensos pasillos del colegio. La primera puerta que abrí fue la del laboratorio de ciencias naturales. En su interior había un maniquí de un ser humano abierto para ver sus órganos internos y al lado un esqueleto. Me cagué por los pantalones pensando que eran muertos y salí cagando mechas de allí. Al final llegué a un aula que en su techo ponía "1ºB" y entré aliviado. Resultó que era 1ºBUP y las letras "UP" se habían descolgado del cartel, así que cuando le expliqué al profesor mi deducción de que esa era mi aula, Don Nicolás(que así se llamaba) se ofreció para llevarme hasta mi verdadera aula entre las risas y el cachondeo de todos los bachilleres de la clase.
Cuando llegamos, Pacucha estaba jadeando de subir y bajar escaleras porque se le había perdido un niño. Le conté que había visto muertos y todo eso... pero creo que desde aquella me cogió manía.
A la salida de clase, un grupillo de niños vino hacia mi y me preguntaron cómo eran los muertos. Allí estaban Albertín Lagoa, Pablo Lata, Eladio Pita, Miguel Poncela, Quique bolas...
Y yo, les contaba que los muertos tenían la barriga abierta y se les veían las tripas por dentro, y que el esqueleto se había movido.
Era Septiembre de 1979 y tenía 5 años. Quizá por los nervios del momento, un bolígrafo rojo que apretaba fuertemente, se me destintó manchándome toda la mano y el jersey.
Al rato, aparecieron las señoritas Ana y Pacucha y comenzaron a pasar lista y a agruparnos. Me tocó en el grupo B.
En esto que las señoritas nos dicen que nos agarremos a la mano del compañero de delante y que no nos soltáramos bajo ningún concepto. La fila de casi 100 niños comenzó a moverse entre los aplausos de las mamás que se despedían orgullosas y emocionadas, menos la mia, que tenía un cabreo tremendo de verme hecho una piltrafa con ese manchurrón rojo de tinta que parecía que me había salido un alien por la barriga.
En menos de dos minutos ya me había soltado de mis compañeros y vagaba solo y perdido por los inmensos pasillos del colegio. La primera puerta que abrí fue la del laboratorio de ciencias naturales. En su interior había un maniquí de un ser humano abierto para ver sus órganos internos y al lado un esqueleto. Me cagué por los pantalones pensando que eran muertos y salí cagando mechas de allí. Al final llegué a un aula que en su techo ponía "1ºB" y entré aliviado. Resultó que era 1ºBUP y las letras "UP" se habían descolgado del cartel, así que cuando le expliqué al profesor mi deducción de que esa era mi aula, Don Nicolás(que así se llamaba) se ofreció para llevarme hasta mi verdadera aula entre las risas y el cachondeo de todos los bachilleres de la clase.
Cuando llegamos, Pacucha estaba jadeando de subir y bajar escaleras porque se le había perdido un niño. Le conté que había visto muertos y todo eso... pero creo que desde aquella me cogió manía.
A la salida de clase, un grupillo de niños vino hacia mi y me preguntaron cómo eran los muertos. Allí estaban Albertín Lagoa, Pablo Lata, Eladio Pita, Miguel Poncela, Quique bolas...
Y yo, les contaba que los muertos tenían la barriga abierta y se les veían las tripas por dentro, y que el esqueleto se había movido.
Y mientras todos me miraban sorprendidos, yo pensaba que lo importante de aquel día era que acababa de nacer un grupito de soñadores que duraría ocho años de cole y más.
Paraíso e infierno
Ya lo dijo Torquemada: Cádiz es la puerta del paraíso. Y debe ser así, porque mientras en toda España se quejan del frío y la lluvia, aquí llevo todo el otoño e invierno en manga corta. Los días invitan a caminar cerca del mar. Apetece destaparse, sentarse en terrazas mirando al mar mientras te tomas una cerveza o un tinto de verano. Pero la suerte que tengo de vivir en el paraíso no me es llevadera si no pienso en la poca suerte que tienen mis vecinos del sur. Túnez, Egipto, los Saharauis y puede que más. Todos ellos en lucha contra el poder establecido. Pero ahora se están alzando y plantándole cara a todos estos tiranos. El norte de África se revuelve y su contagio pasa de país a país. Y mientras tanto, nosotros paseamos tranquilos frente al mar que separa el paraíso del infierno.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Caldo para recordar
Hace muchos años que sigo una rutina que aún hoy en día me viene acompañando: tomar un cuenco de caldo calentito a la hora de la cena, ha sido para mi algo así como iniciar la temporada de invierno. Y la semana pasada, volví a tomarlo. Y quizá por esa asociación de aroma y sabor, me acordé de mi infancia, cenando en casa con mis padres y hermanos o con el abuelo Manuel que siempre se sentaba en una silla aparte mientras pelaba castañas. También la abuela María nos hacía unos hermosos caldos en invierno y la tía María siempre nos hacía compañía.
Hoy ya no me quedan abuelos, pero a veces me acuerdo de ellos, incluso del abuelo Vicente al que sólo conozco de verlo en fotos en blanco y negro o la abuela Manuela que se fue cuando era pequeñito.
Y hoy, mientras estaba sentado en el sofá de casa, mirando a mi ratón Miki subido a su taca-taca con su chupete, intentando tirar el árbol de navidad mientras me mira con esa cara mezcla de inocencia y de travesura, pensé en si algún día llegaré a ser abuelo y si mis nietos me recordarán al igual que yo me acuerdo ahora de mis abuelos.
Y como ese caldo al inicio de este invierno, que tantas cosas buenas parece traerme, me he acordado de los que ya no están, del tiempo que hace que no veo sus sonrisas.
En pocas palabras
Hay sonrisas que llegan al alma, miradas que bañan de calor los corazones, pero el ser humano es tan estúpido que se fija más en el odio y la envidia que en la amistad y el amor.
La celda del General Miranda
Siempre que paso por el Arsenal de La Carraca miro hacia el penal de las cuatro torres. Es muy antiguo, su construcción finalizó en 1755. Actualmente se encuentra en un estado de abandono bastante avanzado, mucho más evidente en su interior que en su fachada externa. Esto es así porque actualmente hay otro penal más moderno y por tanto este edificio ya no cumple con su función, quizás motivado porque sus instalaciones se quedaron anticuadas.

Siempre que miraba a sus ventanas, me preguntaba en qué celda de este penal murió preso en el año 1816 el General Francisco de Miranda.
El caraqueño Francisco de Miranda fue quien tuvo la primera visión de la América española independiente e instruyó a otros como Simón Bolívar, para que consiguieran que el sur del continente americano, que él llamó la gran Colombia, lograra la independencia de España. Su nombre también está en el arco del triunfo de París por su gran labor en la revolución Francesa. Miranda murió preso en este penal tras haberle pedido clemencia al Rey Fernando VII el cual se la negó.
El general miranda en su celda del penal de las cuatro torres en el arsenal de La Carraca. Oleo de 1896.
Al hilo de esto, también he leído la noticia de que el presidente Hugo Chavez quiere rehabilitar el penal de las cuatro torres para hacer un museo en honor del General Miranda con fondos aportados por Venezuela. También quiere realizar pruebas de ADN a los restos de una urna que hay en su celda para en caso de que sean de él, repatriarlos a Venezuela.
Pues resultó que la semana pasada me acerqué por curiosidad al penal y accedí a su patio interior. Busqué la celda del general pero no vi nada aparte de abandono y puertas cerradas. En ese momento, cuando me iba a volver veo a una señora de la limpieza cerrando una puerta de acceso a un torreón. Se me hizo muy raro que aún se mantuviese personal de limpieza en unas instalaciones abandonadas, así que le pregunté y ella me contestó: -No, si yo sólo vengo a limpiar la celda donde murió el general Miranda. Me ordenan limpiarla cuando va a venir alguna visita oficial, el resto del año se encuentra cerrada con llave.
Viendo la ocasión le dije a la amable señora: -¿me dejaría usted entrar a echarle un ojo? es que esta celda tiene mucha historia. Y la señora amablemente volvió a abrir el candado y me dijo que si.
Así que dedicado a los hermanos de Venezuela, os muestro las fotos que saqué del interior de la celda en la que estuvo preso y murió el General Francisco de Miranda, que por cierto, es lo que está mejor conservado del penal de las cuatro torres:
camastro con bandera de Venezuela y flores.

Su mesa con libro de visitas.

Un servidor frente a la bandera de Venezuela.

Urna en cuyo interior podrían estar sus restos mortales

Lo que pone en la placa de mármol de la pared.
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