lunes 13 de febrero de 2012

Frío siberiano

Me hace mucha gracia esto del cambio climático. Y no porque no se esté produciendo, sino porque cada vez que hace frío en invierno o calor en verano decimos “Eso va a ser el cambio climático”.
España está sumida en una ola de frío siberiano. Y ¡pardiez! realmente lo hace. Os lo digo yo que no suelo tenerlo.
Pero no más que otras veces. Recuerdo cuando era un tierno infante e iba al colegio. Un colegio enorme, inmenso como sólo pueden serlo los centros elitistas –ya sabéis, yo fui un niño bien- y, en días de frío, con mi amigo Alber y Pablo Lata, salíamos corriendo al patio del recreo en busca de los charcos que se formaban en el patio de bolas.
 Pues allí, en aquel rectángulo de arena que se anegaba con solo dos gotas, solíamos salir corriendo cada vez que hacía frío. Con nuestras botas de agua o sin ellas. Con la firme intención de ser los primeros en cruzar el gran charco corriendo, rompiendo con nuestras pequeñas pisadas la fina capa de hielo que lo cubría cada mañana cuando hacía mucho frío. Acabando con nuestros pies helados y mojados en el agua congelada de aquel charco enorme.
Así que, que queréis que os diga, cuando alguien me dice que hace frío por culpa del cambio climático, yo recuerdo aquellas mañanas de invierno con una leve sonrisa. Casi convencido de que este frío no es culpa del cambio climático, sino de lo olvidadizos que somos en estas latitudes con los cambios de temperatura.

domingo 22 de enero de 2012

Amigos



Cuando te das cuenta de que tienes un amigo desde hace más de 30 años y otros a los que hace más de 20 que están a tu lado, comienzas a comprender la realidad. Hay amistades que jamás se rompen, esas reales y no nacidas de las circunstancias; esas que son tan intensas que no importa la lejanía o el tiempo sin verse para mantenerse vivas. Pero sobre todo, cuando alguien te pregunta cuánto hace que conoces a alguien y dices "20, no espera, 30 años" te das cuenta que comienzas a ser viejo.

martes 27 de diciembre de 2011

Uniendo puntos

Ayer di por casualidad con una revista de sopas de letras. Comenzé a pasar las páginas y encontré un juego de unir puntos numerados. Cuando era pequeño me encantaba coger un lápiz e ir siguiendo los puntos para finalmente ver que dibujo estaba escondido en esa página.  Reconozco que me picó la curiosidad y con un boli comencé a hacerlo: -Punto 1...ahora punto 2 ¿dónde demonios está el punto 2? Ah, aquí está...
y mientras trazaba lineas entre los puntos, recordé el discurso de Steve Jobs que publiqué en un post anterior en el que entre otras cosas habla de unir los puntos en nuestra vida, y que aunque ahora parezcan inconexos, algún día podrás unirlos y entonces todo tendrá sentido. Y pensé en los puntos de mi vida que aún no tienen sentido y están inconexos. Que aún no comprendo. Puntos a los que no les veo por ahora utilidad alguna. Supongo que nos pasa a todos.
En los juegos de unir los puntos, éstos están numerados y sabes cómo unirlos. En la vida se van uniendo solos, pero sólo le encuentras el sentido después de un tiempo. Durante mucho tiempo sólo ves puntos, algunos felices y otros dolorosos, pero al final siempre cobran sentido. El problema es que no sabemos cuándo va a ser.
Puede que el “punto” en el que estás ahora sea de decepción porque no te va bien en el trabajo. Puede que sea de agobio o preocupación por el presente o el futuro. Puede que sea un punto por amor o desamor o puede que sea de duda. Sea lo que sea, es un punto que acabará por cobrar sentido, pero que tendrá el valor que le aportes ahora con tu actuación.
Si, yo creo que los puntos no son estáticos, no son inmutables. Están ahí, pero terminarán por ser lo que hagamos de ellos. En el futuro cobrarán sentido y les veremos la utilidad, pero por ahora acabarán por ser lo que hagamos de ellos. En el caso de Steve Jobs, él no se abandonó cuando le echaron de su propia empresa. Creó otras dos con las que aportó tanto valor que, sin proponérselo, volvió a lo grande. El punto estaba allí, pero él hizo que fuese lo que fue.
¿Verdad que hay puntos para unir en tu vida? Ahora puedes unir algunos del pasado, pero estás creando otros nuevos. Hazlo con pasión, en la vida, y en el trabajo.

viernes 23 de diciembre de 2011

Invierno

Con el invierno llega la calma, la quietud, el frío hace que nos recojamos, que nos quedemos en casa calentitos sin movernos del lado de la estufa.
Brrr... nos encogemos de frío. Corremos para llegar a casa y acurrucarnos junto a la estufa. Nos da pereza salir y preferimos dormir o descansar, almacenando calor y energías. Llueve, nieva, hiela, hay niebla o humedad. El agua está presente en todas sus formas y tenemos menos horas de luz solar. Tenemos ganas de hibernar.
El invierno es una época lunar, desde todas las culturas, el frío, la oscuridad, lo profundo, lo interior, las emociones, son cualidades que por ser desconocidas, nos producen miedo.
En invierno debemos concentrar la energía hacia nuestro yo interior y olvidarnos de nuestro yo exterior , al igual que la naturaleza se despoja de todo lo externo (hojas, flores...), mientras que la savia sigue corriendo en su interior.

En invierno ponemos nuestra voluntad al servicio del subconsciente para alcanzar nuestro norte y nuestras metas futuras.
Es momento para almacenar energía y lucidez para recibir a la Primavera.

viernes 9 de diciembre de 2011

Absenta

 Siempre tuve curiosidad por probar la absenta, la bebida popular y a la vez enigmática que tomaban los grandes personajes de finales del siglo XIX y comienzos del XX.  
Y es que desde  hacía tiempo, su nombre me aparecía en un montón de libros que he leído, así como en películas de cine. La película de Johnny Deep "Desde el infierno", Moulin Rouge o "Drácula de Bram Stoker" dirigida por Francis Ford Coppola son un ejemplo de ello.
La absenta era bebida sobre todo en París por gente tan distinta como bohemios, aristócratas, bailarinas, escritores, pintores, políticos y militares, todos unidos en esa época a la que se denominó "Belle epoque". Posteriormente se exportó al resto de Europa y América.
La absenta era también conocida como la bebida del hada verde, por un lado debido al color verdoso que se producía como fruto de la destilación del ajenjo, y por otro lado porque su ingesta producía alucinaciones debido a la tuyona, que era el componente químico que tiene el ajenjo y que en dosis altas afectaba de manera atroz al cerebro.
Bajo los efectos de la absenta grandes artistas como Picasso, Vincent van Gogh o Manet pintaron sus cuadros y personajes como Hernest Hemingway, Oscar Wilde o Edgar Alan Poe tuvieron la inspiración para escribir sus libros.Yo lo veo algo así como el LSD  que le daba la inspiración a los Beatles, pero de una época más antigua.
También tiene la absenta algo especial. Es su forma de prepararla. Su ritual previo es tan importante como su propia ingesta: Se pone un terrón de azucar (algunos lo queman antes con un mechero) sobre una cuchara que está agujereada en su parte inferior. Se pone ésta sobre la copa y se le va echando poco a poco agua muy fría sobre el azucar que se va deshaciendo y cayendo en la copa. Las proporciones de agua y licor son a gusto del consumidor, al final queda una bebida lechosa y verdosa que hay que tomar rápido.
La absenta se prohibió en 1915 y se ha vuelto a permitir hace poco, casi 100 años después, pero ahora la ley obliga a disminuir la cantidad de tuyonas para evitar los efectos alucinógenos.
En Mayo de 1998, coincidió que me encontraba en mi querido Portugal. Concretamente en Lisboa, paseando por la noche di por casualidad con un bar llamado "Cadillac" en el que unos heavys versionaban en directo canciones de Elvis. Era un antro de mala muerte, decorado todo con matrículas y trozos de carrocería de coches antiguos, con un techo a punto de caerte encima. De repente vi al camarero en la barra realizando el ritual de la absenta por primera vez en mi vida. En aquel momento deseaba más que nunca probarla y que el hada verde me robara el alma, así que me tomé tres copas. Sentí un fuerte sabor anisado y un regusto en el paladar que te queda durante minutos. Pero siento decir que no vi nungún hada, ni dragones, ni un tunel,  ni despertó en mi una capacidad analítica sobrenatural. Nada de nada, excepto la cogorza que me agarré y un malestar que siempre achaqué a escuchar a Elvis en versión Heavy Metal.
Para finalizar os cuelgo una de mis escenas favoritas de la película "Drácula" en la que Francis Ford Coppola desgrana a la perfección lo que era la ingesta de absenta. Para ello filma en una habitación cerrada para aislar a los protagonistas con un fondo de personas bailando creando un efecto de caleidoscopio. En inglés absenta se escribe ABSINTA y utiliza sus letras centrales para que se vea SIN, que en inglés quiere decir pecado. La música de la escena te sumerge con un efecto hipnótico, y Mina, tras ingerirla, es capaz de adivinar su vida pasada:


jueves 24 de noviembre de 2011

Destino o casualidad

Un día como hoy de hace 20 años, la muerte de Freddie Mercury sacudió mi interior. En el momento en que escuché la noticia por la radio, disculpad la expresión, se me jodió la mañana, el día y la semana. En aquella época tenía fotos de QUEEN en las paredes de mi cuarto e incluso en la carpeta del instituto.
Se iba para siempre una figura irrepetible del mundo de la música. Un genio, un "pequeño Mozart" como lo definió en su día Montserrat Caballé.


Siete meses después de su fallecimiento coincidió que un servidor estaba en Londres. Coincidió que el hotel en el que me alojaba en Kensington estaba a un par de manzanas de la mansión de Freddie, así que me acerqué para ver dónde era. Pasé varios días caminando por allí. Es un gran muro de ladrillo con una puerta verde. Han pasado muchos años y  aún recuerdo su dirección: 1 Logan Place, Garden Lodge. Kensington.
El último día, cuando ya me marchaba después de pintar una dedicatoria en su muro y sacarme la foto de rigor en la puerta de entrada, ésta de repente se abrió a mis espaldas. De allí salieron dos pintores con sus cubos de pintura  y sus brochas. Sorprendido les pregunté si podía pasar a sacar una foto y me dijeron que si.
Creo que fue un gran momento de mi vida el poder pasear por los jardines de su casa, y siempre me he preguntado si fue una suerte del destino o una casualidad el haber estado aquel día a esa hora para que se abriera la puerta de la calle y  que un servidor  tuviera el privilegio de acceder a su interior.
Os cuelgo las fotos que saqué aquel día y también fotos de Freddie en su casa: 




Freddie Mercury ya muy enfermo en la salida de su casa






Un servidor en la puerta de la casa de Freddie Mercury

          Freddie Mercury en el jardín interior de su casa.

Foto tomada por un servidor en el interior del mismo jardín. En la entrada está la escalera de los pintores.

            En esta foto saqué el ventanal del salón con las cortinas recogidas.
                      


La situación de la mansión en google earth es: 51°29'39.12"N, 0°11'54.34"W

sábado 19 de noviembre de 2011

Destructor

El juguete de hoy se lo ha regalado su abuela. Era un motorista que montaba una bella Harley Davidson.
Si, si, os habréis fijado en que he escrito "era", y es que con 18 meses que tiene, mi niño destruye todo lo que le llega a las manos. Nada se le resiste. El juguete nuevo  apenas duró dos horas hasta que la cabeza del motorista pasó rodando junto a mis pies. Poco después vi los brazos desparramados por el suelo. El motorista había sido decapitado y mutilado. Que triste.
 Pero la moto seguía entera, lo cual me extrañó. Cuando volví a mirar al juguete "nuevo" ya le faltaban las dos ruedas. Como buen padre que intento ser, me agaché para buscarlas debajo del sofá. Creo que hoy me he tirado al suelo más de 15 veces para recoger juguetes. Pero de esta vez las ruedas no aparecían, hasta que contemplé el rostro de mi vástago muy serio y sin abrir la boca. Me miraba fijamente y estaba extrañamente callado y tranquilo. Cuando le metí el dedo saqué las dos ruedas de su boca. Casi se había atragantado.
 Y es que por citar algunos ejemplos de lo que últimamente este enano me está haciendo en casa, podré decir que me rompió con uno de sus cochecitos mi televisión plana de 42 pulgadas, pocos días después rompió el disco duro multimedia en el que tenía todas las películas.
Hace unos días se colgó de las cortinas de la sala, propiciando su rotura y hará dos semanas me inundó la casa porque abrió el grifo de un bidé y metió un juguete en el desagüe.

Hoy el día ha sido tranquilo. Me despertó al caerse de la cama a las 7 de la mañana (tiene barreras pero se las ingenia para caerse igual) y a eso de las 12 le ha pillado la mano la puerta del ascensor. Por la tarde sólo se ha hecho un corte profundo en un labio mientras mordía una maceta.

A veces pienso que si los juguetes tuvieran vida, gritarían nada más verlo entrar en la sala por la mañana.
Y es que cuando contemplo  esta escena de Toy Story 3 en la que los juguetes se esconden de los niños de la guardería, entre esos pequeños diablillos veo reflejado al enano que tengo a mi lado:

video

viernes 4 de noviembre de 2011

Juego de tronos

He estado enganchado estos días a los 10 episodios que forman la primera temporada de "Juego de tronos", la serie que echaron sólo por Canal Plus en codificado.
Actualmente la historia de "Juego de tronos"  está formada por 5 novelas, todas escritas por el estadounidense George RR Martin.
 Ahora  la primera novela ha dado el salto a la pequeña pantalla, y con un presupuesto que supera a muchas producciones cinematográficas españolas, se ha visto obligada a mantenerse a la altura de las expectativas creadas.
 Para mí, esta serie cumple las expectativas y las supera. No es una serie épica palomitera. Es más como un solomillo: cruda y sangrienta.
 Con una ambientación magnífica y unas interpretaciones muy por encima de la media televisiva, muestra claros signos de convertirse con el paso del tiempo en una serie de culto.
La dirección de David Benioff y Dan Weiss ha sabido captar la esencia de esta historia de odios, traiciones, amores, honor –poco-, guerra, sexo y familias; pero sobre todo la interpretación de actores de la talla Sean Bean (Ned Stark) o Peter Dinklage (Tyrio Lannister) que nos muestran la grandeza o bajeza de todos los personajes, la oscuridad y la claridad en esta historia que tanto recuerda a la Inglaterra medieval.
Sin duda estamos ante una de las mejores series de la década  y una obra imprescindible para todo aquel que disfrute de la buena televisión. ¿No lo creéis? Echadle un ojo al trailer de cómo han hecho los efectos especiales para ver que se la han tomado muy en serio.
Ahora sólo nos queda esperar a la segunda temporada que se está rodando actualmente en Irlanda y que se estrenará en octubre del año que viene.